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14/05/2026

Seguridad de la investigación: de la reflexión a la práctica

Seguridad de la investigación: de la reflexión a la práctica
Forum UPV Innovación

El Fórum UPV  Innovación es el encuentro anual de referencia entre invesigadores, emprendedores y agentes I+D+i del ecosistema innovador de la UPV.

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La seguridad de la investigación nos plantea, a quienes trabajamos en transferencia de conocimiento, dos tareas que son distintas pero inseparables: construir confianza y saber protegerse.

Hace unos años, hablar de geopolítica en un entorno universitario sonaba a exageración. Hoy ya no. La pandemia demostró hasta qué punto el conocimiento científico es un activo estratégico disputado. La guerra en Ucrania aceleró el rearme tecnológico europeo y el acercamiento a la academia del mundo de la defensa. Y las políticas de la administración Trump han sacudido alianzas y cadenas de suministro que parecían inamovibles. Todo ello se está dejando ver, de una forma u otra, en los acuerdos de colaboración en I+D con empresas, en las restricciones a socios internacionales en algunos proyectos y en las preguntas que cada vez más investigadores nos trasladan.

A través de diversos eventos, en UPV Innovación hemos estado atentos a esta evolución. Primero con una mirada al ecosistema deep tech y a lo que significa la soberanía tecnológica para un país. Después, con un debate sobre cómo ha cambiado la relación entre conocimiento, poder y hegemonía, y sobre qué implica para nosotros tener presencia e influencia en ámbitos de investigación relevantes. El hilo conductor de todo ello ha ido cristalizando en un concepto que ya aparece en documentos de política europea: la seguridad de la investigación.

Una realidad que está aterrizando en las universidades

La Recomendación del Consejo de la Unión Europea sobre seguridad de la investigación ha dado carta oficial a este debate, con sugerencias a la Comisión Europea, a gobiernos nacionales y a instituciones. ‘As open as possible, as closed as necessary’ es el principio europeo que resume el dilema y también la respuesta. No es algo que vaya a quedarse en Bruselas. El Gobierno de España, en lo que le corresponde, ha encomendado su implementación a la FECYT, lo que significa que en los próximos tiempos veremos políticas, guías y procedimientos concretos dirigidos a las universidades españolas.

Algunas instituciones ya se han adelantado. La Universitat de Barcelona ha implantado este año un mecanismo de identificación de riesgos en sus acuerdos internacionales, que tiene en cuenta el país de la contraparte y el objeto del acuerdo. En la UPV hemos iniciado también una reflexión interna para abordar esta identificación y para clarificar cómo participar en proyectos de I+D de doble uso —civil y militar—, incluyendo colaboraciones con entidades no europeas. No partimos de cero y estamos ya en marcha.

Dos tareas para quienes hacemos transferencia

La seguridad de la investigación nos plantea, a quienes trabajamos en transferencia de conocimiento, dos tareas que son distintas pero inseparables: construir confianza y saber protegerse.

Construir confianza es la base. Significa declarar abiertamente los objetivos en cada relación, sin agendas ocultas. Conocer a la contraparte y hacerse conocer. Cumplir lo que se promete. Ser leales con quien ha confiado en nosotros. Respetar la propiedad intelectual ajena. Buscar acuerdos genuinamente equilibrados, sin cláusulas abusivas. Ir paso a paso. Europa ha demostrado durante décadas que este es el camino más eficaz: los programas marco de investigación, Erasmus y los fondos estructurales han tejido redes de confianza que han hecho más por la paz y la prosperidad que muchos acuerdos diplomáticos. Quizá, sin embargo, no nos habíamos preparado suficientemente para cuando esa confianza fallara.

Por eso la segunda tarea es protegerse, y tiene formas muy concretas en nuestro trabajo diario: poner las condiciones de colaboración por escrito con precisión; identificar riesgos antes de firmar y prever planes de contingencia; hacer uso de las herramientas de protección y explotación de la propiedad intelectual e industrial; no dar más acceso del necesario a datos, resultados o instalaciones; establecer puntos de seguimiento en los proyectos; diseñar mecanismos que permitan dar marcha atrás si algo se desvía de lo acordado. Un contrato de licencia o de colaboración bien construido no es burocracia: es el instrumento que alinea intereses, delimita usos y hace posible que la apertura coexista con la responsabilidad.

Llevar este debate a toda la comunidad

El debate ha dejado de ser marginal. Aparece en podcasts de divulgación, en artículos de opinión firmados por investigadores, en foros de gestores de transferencia como Redtransfer la semana pasada. Eso es una buena señal. Pero nuestra ambición en UPV Innovación va más allá: queremos que esta reflexión no esté solo en los círculos directivos o de quienes ya trabajamos en transferencia. Queremos que llegue a los grupos de investigación, a los doctorandos, a los técnicos de laboratorio, al personal de gestión y administración. Queremos que la seguridad forme parte de la cultura de innovación e investigación en la UPV y su entorno.

No para generar alarma ni para introducir barreras donde no las hay. Sino para que cada investigador e investigadora pueda hacerse —con el apoyo del personal de gestión en investigación y transferencia— las preguntas que este nuevo contexto plantea: ¿con quién colaboro y bajo qué condiciones? ¿Qué usos podría tener mi investigación más allá del propósito inicial? ¿Qué debo saber antes de firmar un acuerdo con una entidad extranjera? Una comunidad universitaria que incorpora estas preguntas a su cultura cotidiana está mejor preparada, y también es más libre y más segura.

La siguiente cita de este debate será el próximo 18 de junio en el Side Event del Fórum UPV Innovación. ¡Participa!

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