Reflexiones y vivencias de nuestro paso por la COP28

15/12/23

Tomas Gomez Navarro

Tomás Gómez Navarro, director del Instituto Universitario de Investigación en Ingeniería Energética de la Universitat Politècnica de València

Entre los días 30 de noviembre y 13 de diciembre se ha celebrado en Dubai la Conference Of Parties (COP) nº 28 para combatir el Cambio Climático. Un grupo de 4 estudiantes y yo hemos conseguido acreditación y hemos viajado subvencionados por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, en el programa “Generación Clima” para fomentar la participación de los jóvenes en las COP. El proyecto ganador que presentamos se llama Xaloc, y es una innovación del grupo Azalea de generación espontánea UPV, que compite exitosamente en los Solar Decathlon: https://www.upv.es/noticias-upv/noticia-14317-xaloc-es.html

Que ya llevemos 28 COP demuestra lo difícil que es cambiar de modelo de desarrollo, y ponerse de acuerdo para descarbonizar la economía mundial. Es legítimo y tentador decepcionarse por los objetivos no alcanzados. Pero hemos aprendido que a la COP no se le puede pedir mucho más. No olvidemos que bastante más de la mitad de la población vive en países que no comparten nuestra urgencia y preocupación. Y en nuestros países, la mitad de la población tampoco respalda las medidas de descarbonización. Menos mal que nuestra vieja Europa sigue pesando mucho diplomáticamente, ya que no tanto económica o demográficamente. Toca vigilar que se cumpla el acuerdo, es esencial para reconstruir la confianza en la política.

La COP es abrumadora para los novatos, aunque pronto aprendes a seleccionar lo más interesante -en nuestro caso lo más técnico- y a establecer alianzas para entrar a las salas correctas, establecer contactos o simplemente disfrutar de buen café o disponer de mesas con enchufes. Ha habido una zona azul de acceso restringido, donde se ha negociado y llegado a acuerdos, o no. Y una zona verde que actúa de foro paralelo y feria de innovaciones. Hemos estado más en la zona azul, participando en los eventos relacionados con nuestros temas, y asistiendo a las negociaciones y balances en sesión plenaria. Ha sido muy revelador escuchar los argumentos de unos y otros, los datos y contra-datos que se usan, o la combinación continua de derecho internacional, economía, ingeniería y geografía humana, por mencionar algunas disciplinas. Pero la zona verde era casi más interesante, es donde estaban los especialistas de la academia y las empresas debatiendo sobre los problemas y las soluciones.

Las jornadas son agotadoras, de 08:00 a 20:00 fácil, y frecuentemente incluso más. Los acuerdos se deben alcanzar por consenso, y son muy largos, incluyendo docenas de temas diferentes. Hemos visto cómo se discutía artículo a artículo en sesiones tensas con acusaciones cruzadas entre delegados de cada país de “no querer el acuerdo”. Alrededor de los delegados están lo lobistas, especialistas enfocados a conseguir objetivos concretos, que continuamente dan argumentos a favor o en contra, según avanzan las negociaciones. Se les ve reunidos por las mesas de trabajo o comida, preparando las intervenciones de los delegados. Nos cuestionamos si compensa ir a cumbres así; la huella ecológica es enorme, pero hemos visto la importancia de que las personas se reúnan. Somos animales sociales, en contacto negociamos más y mejor. Es curioso lo del factor humano, en la COP se decía que la vanidad de los emiratíes no permitiría que la cumbre fuera un fracaso. Se ha cumplido y creo que hay que sumar a las razones la presión de la enorme plaza pública que es la COP, podías sentir la exigencia. Ojalá hubiera COP para la migración, la droga, las guerras y tantos otros problemas globales.